Testimonies: Scarlett Pontillo

Chilena | BlogUera y un intercambio que cambió su vida

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Soy Scarlett Pontillo Correa, tengo 19 años y soy Chilena!
Actualmente me dedico simplemente a estudiar y estudiar, pasé a segundo año de Ingeniería Civil en la PUC y la verdad es que la mayor parte de mi tiempo se trata sobre eso, matemáticas, pero algo que me saca un poco de los números es que también soy bloguera.

Como dije, soy Chilena. Nací, crecí y he vivido casi toda mi vida en este bello país, a excepción de un año en el extranjero, un año de intercambio estudiantil en Dinamarca que cambió mi manera de ver el mundo, pero sobre de mi país.

 

Lo que más me gusta de mi país

Definitivamente lo que más me encanta es el cariño de la gente, esa calidez de persona que no puede encontrarse en Europa. La simpleza de que los chilenos abrazamos, sentimos y tocamos el corazón de quienes nos rodean, tan sólo porque no necesitas ser amigo del alma para abrazar a alguien en su cumpleaños, ni tampoco necesitas llevar mucho tiempo siendo amigos para que te inviten a su casa
son cosas que se dan y fluyen con naturalidad en cada uno de nosotros y que sólo pude ver con mayor claridad cuando me encontré rodeada de daneses, pero al mismo tiempo pude ver que cada vez que me topaba con algún chileno estando allá, el ambiente se tornaba en chistes, confianza y cariño en un par de segundos. Hemos llegado a ser tan patriotas con nuestros chilenismos, que ya casi ninguno de los demás latinos puede comprender lo que queremos decir po’ haha, tenemos una identidad demasiado marcada, de la cual me siento orgullosa y feliz de entender.

Lo segundo, que no cambiaría por nada: El Clima y nuestros parajes. Tener la bendición de vivir a menos de dos horas de la playa hacia el poniente, como también vivir a una hora de la nieve en la cordillera, en sentido contrario, es lo máximo. Y no sólo es eso, sino que también puedes encontrar desiertos, dunas y clima muy cálido en el norte, como lagos, bosques, ríos y mucho verde por el sur. ¡Estamos rodeados de una variedad de parajes para todos los gustos! Y eso me fascina. Recuerdo que aprendí a valorar nuestra hermosa cordillera cuando en Dinamarca, un país plano y sin relieves, no podía ver dónde estaba el norte haha Y también me refiero en cuanto al clima, porque poder ver el Sol por más de 13 horas, es un privilegio que un país nórdico no tiene, y aunque toda mi vida haya dicho que me encantaría que nevara en Chilito, estoy totalmente agradecida porque en nuestro país (al menos en Santiago), no hacen -10000°C (exagerado por supuesto) y podemos disfrutar de un rico verano con mucho Sol y un rico invierno sin tanto frio.

Lo último, y no menos importante: nuestra comida. Desayunar, almorzar algo contundente, junto a la posterior oncecita con pan con palta, galletas, juguito o algo calentito, es una delicia! Me encanta nuestra once, que casi ningún país comprende haha me encanta nuestra forma de comer, aliñando ensaladas, con pancito en la mesa al almuerzo, sin protocolos muy formales en casa y todo tan hogareño, en general. Comer en casa, en Chile, no tiene precio! ¡Y sobre todo cuando se trata de humitas, pastel de choclo, nuestra amada marraqueta, empanadas, completos y un sin mil de maravillosas comidas! qué bien lo pasamos comiendo en Chilito!

Mi relación con Chile

Como dije al principio, soy chilena al 100%, pero tengo que admitir que siempre quise vivir en otro país.
A los 15 años decidí hacer un intercambio estudiantil, viajé sola a vivir con una familia distinta de la mía, con un idioma desconocido (danés), a un lugar que no conocía y sin conocer a nadie allá. Fue difícil, pero al mismo tiempo mágico, los primeros meses casi no pensaba en Chile y tampoco extrañaba mucho las cosas de acá, porque estaba viviendo la emoción de lo nuevo, la emoción de recorrer Europa y conocer otra cultura.
Eso cambió cuando me di cuenta que éstas no eran vacaciones de unas semanas, que no iba a volver a casa sino en un año más. Tuve un “culture shock”, no entendía porque la gente hacía ciertas cosas y por qué no hacían otras cosas que para mí eran tan normales. Con los meses me adapté más, hice buenas amigas y tenía buenas personas a mi alrededor, pero simplemente NO era lo mismo, creo que las únicas veces que recibí un abrazo fue para mí despedida, y esa es sólo una de las mil cosas, que aprendí a valorar de Chilito para cuando volví.
Regresé un domingo de Julio en la mañana, suponiendo que era invierno, creí que estaría lloviendo, pero no, para mi sorpresa y mi alegría, el día estaba soleado, casi como el clima del cual venía (que se supone que era verano). Tenía tantos sentimientos, sabía que iba a extrañar Dinamarca, pero al mismo tiempo, sólo quería estar en casa, sólo quería volver a vivir la vida que tenía, mi vida como una chilena más.
El cambió que tuve, entre cuando me fui y cuando volví, ¡fue tremendo! Aún sé que Chile tiene defectos, que quizá la economía no es la mejor del mundo, que hay perros callejeros y graffitis en muchas calles, que no somos tan puntuales como los europeos haha pero amo a mi país con todo eso y más, amo que vendan mote con huesillo en la calle, amo que nombremos tanto a los animales para hablar (“ando pato”, “te fuiste al chancho”, “que eres vaca”, “ser sapo”, etc), amo que celebremos con tanto corazón el 18, y un sinfín de cosas más, porque para mí sigue siendo el país perfecto para vivir, para amar la vida y para disfrutarla. Es aquí donde vive mi familia, es aquí donde encontré el amor de mi vida, es aquí donde disfruto mi día a día y es aquí donde sé que seré feliz. Grande Chilito lindo!

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